Participación de la Tropa Ashanti en el Primer Certamen de Cuentos Interculturales organizado por Diputación de Almeria.
UN DIA A POR AGUA
Elbali!!!!!, Aída, Melloul !!!!! a casa!!!! . . . que se enfría la cena y esta oscureciendo!!!!!!.
Al entrar a casa la cena ya estaba preparada, había Cous Cous con cordero, mama lo cocina muy rico.
Nos fuimos a la cama pronto, ya que estábamos muy cansadas y al día siguiente teníamos que ir al cole. Aunque por otro lado estábamos, muy felices por el día que habíamos pasado en el arroyo.
Recuerdo que nos levantamos muy temprano. . .
Ki, ki, kiriqui…, por fin había llegado el fin de semana, y con él otra gran aventura!!!!, Que alegría!!! De nuevo teníamos que ir a por el agua que necesitaríamos para toda la semana.
Una nueva mañana el sol se presentaba con mucha fuerza. Que bonito es vivir en la pequeña casa que no han prestado junto al trabajo de papa y mama…
Me gusta este día porque nos juntamos toda la familia. Siempre soy la que más madruga, doy un vote en la cama y voy a despertar rápidamente a toda la familia.
Somos tres hermanos y dos hermanas, todos ellos menores que yo. Dormimos todos en un mismo cuarto y mis padres en otra pequeña habitación.
Hoy es un día especial, hay cous cous dulce y leche para desayunar. Mi hermana menor y yo, solemos preparar el desayuno para todos. Papa siempre es el último en desayunar, porque siempre se queda preparando las garrafas vacías.
Fuimos hasta el Arroyo cantando una canción, la fuente esta a quince kilómetros de nuestra hogar, y es un lugar muy concurrido, van muchas familias a pasar el día como nosotros y a recoger agua.
Una vez allí, subimos a la fuente, pero la cola era inmensa. Elbali y yo, aprovechamos para dar de comer gusanitos a los patos, mientras esperábamos a que llegase nuestro turno para llenar las garrafas.
Los patos son muy bonitos, de color blanco y negro, algunos con manchas. A veces tenemos mucha suerte y se acercan a nosotros, quizás sea por que vamos todas las semanas. ¡Yo creo que ya nos conocen y vienen a saludarnos!
De repente, nos dimos cuenta, de que por fin, algo que Elbali y yo habíamos esperado durante tantos meses estaba sucediendo. Las dos nos pusimos como locas a gritar y saltar y corrimos de inmediato hasta donde estaban papa y mama con nuestros hermanos. Si!!!!, el día se había oscurecido de repente, las temperaturas habían bajado y si! ¡Estaba nevando! nunca antes habíamos visto la nevar, estábamos todos emocionados. Fue realmente una experiencia inolvidable, pasamos un buen rato lanzándonos bolas de nieve los unos a los otros, jamás lo había pasado tan bien!!! Aunque eso sí, acabamos todos empapados.
Después de estar un buen rato jugando terminamos de llenar las garrafas de agua que nos que nos quedaban. Mis hermanos y yo llevábamos siempre las garrafas más pequeñas y papa y mama las más grandes. Eran muy pesadas, pero no nos importaba ya que estábamos acostumbrados. Para nadie acarrear peso es agradable, pero sabíamos que así tendríamos agua para toda la semana y por eso se nos hacia más ameno.
Es una suerte que en este lugar tan maravilloso podamos recoger todo el agua que queramos. ¡Parece un espejismo!
En el poblado del que yo provengo, llamado Ashanti, situado en El Sahjara, unos de los lugares más secos del mundo, la vida es mucho mas difícil, allí no teníamos la posibilidad de recoger agua con tanta facilidad. Mama casi tardaba un día entero en poder traer unos pocos litros. Por eso estamos tan contentos de poder vivir aquí y tener agua en abundancia.
Aprovechamos el día para comer en una de las mesas que hay en la parte más escondida del Arroyo, desde donde teníamos unas vistas muy bonitas del pueblo.
Mama había preparado unos bocadillos, que todos devoramos de inmediato, ya que teníamos mucha hambre después de tanto jugar.
Después de comer, mis hermanos y yo, fuimos a dar un paseo mientras nuestros padres se quedaron descansando. Al rato, mama nos llamó, porque ya nos íbamos, aunque Elbali, no se quería volver porque seguía jugando con los patos cerca del puente. Finalmente conseguimos convencerla y regresamos cargados con nuestras garrafas de agua, por el estrecho camino que lleva a casa por un pequeño sendero.
Una vez en casa, guardamos las garrafas en el cobertizo de maderas y plástico, junto al corral, detrás de la casita.
Nos cambiamos la ropa mojada y aún nos quedaban fuerzas para jugar un rato en la rambla que pasa junto a casa, a un juego llamado “Jamalá”, que significa: “Si te pillo te la quedas”.
Siempre jugamos con otros niños que viven cerca. Ellos también son de África, y nos llevamos todos muy bien. A veces, también viene a jugar Juan, un niño español, cuyos padres son agricultores y viven cerca de nuestra casa. Es muy bueno, pero siempre se enfada cuando pierde, como Elbali y Melloul. Aunque se les pasa rápido, porque jugamos a otras cosas y se les olvida.
Se estaba haciendo tarde, pero nosotras nunca queremos irnos a casa cuando estamos jugando con los otros niños, así que seguimos en la calle todo el tiempo que podemos hasta que de repente se escucha a lo lejos:
“Elbali!!!!!, Aída, Melloul !!!!! a casa!!!! . . . que se enfría la cena y esta oscureciendo!!!!!!”.
Pronto llegará otro día a por agua…

